"Sueeeeeeltala!", era lo que siempre le decía al Juaco cuando jugabamos a la pelota en el estadio. Cancha de hockey, cincopacinco, pelota que siempre se perdía por arriba de la reja o para abajo del estadio, partidos de una hora alargables hasta que nos echaran, equipo afuera esperando el turno, botella de litro de vital elemento para regocijo general, organización del siguiente y el subsiguiente que nunca se llevaban a cabo, corrimiento colectivo para pagar la suma (estoy seguro que la mesada de Jarita debe haberse mantenido impertérrita a la largo de toda la educación media, no pagaba y no sigue pagando).
El equipo era estándar: Fósil al arco o en su defecto Patrón. A mí me daba más confianza Fósil porque, a pesar de atajar con todo el cuerpo menos con las manos (notables paradas de nariz), no le tenía miedo a la pérdida de fertilidad ni al rompimiento de alguna extremidad en una de sus tantas sálidas karatecas. Patrón, por el otro lado, era menos espasmódico, pero las picaba de René Higuita: más de algún partido lo perdimos por sus salidas "con balón controlado". Atrás jugaba yo. Nadie más. Pasaba hombre o pasaba balón (ahora pasan los dos y me dejan el vuelto por el peaje, pero estamos hablando en pasado participio). Grandes patadas. Pero nunca una pelea, estaban muy bien puestas. Después me acompaño mi hermano Cristián, pero sólo cuando la ocasión lo ameritaba: Juaco en la delantera y un equipo contrario armado de gorditos con dos piernas izquierdas.
Arriba iba la "dupla". Jarita y Juaco. Jarita, el Nazareno del gol, le pegó en el mismo partido con un solo tiro a los 3 palos y no fue gol... 2 veces. Yo estuve ahí. Lo bueno de Jara es que, sin contar su nulo poder de definición y mínima capacidad de sacrificio, era muy sucio. Yo le vi patadas tan fuertes, que me causaron envidia: porque no las pegue yo. Juaco era el motor del equipo: digamos motor a pilas Durabell de esos monitos que caminaban tres pasos antes de pararse para caer de lado y que venden en el cementerio para el Día de Todos los Santos. Había que jugar con Juaco. El enganche lento más rápido del mundo. Y la gente se lo compraba, todavía lo hacen.
El comodín era Felipe. De esos días que le dicimos Blai (el Don se lo puso su fan club, el Juaco). "Soy bueno, soy bueno!", decía Bladimir cuando se comenzaba a pasar contrarios, con una velocidad endemoniada. Jugaba mucho. Digo jugaba no porque entrara en la farándula, sino porque un vil y poco probo huaso futbolista de Colo-Colo sucursal Cumpeo (sip, existe y es único) le rompió no se cuantos huesos del pie izquierdo, en un foul descomunal, grabado por su propio padre ("Ooooh, cagó"). La leyenda cuenta que el entrenador del equipo contrario dio órdenes: "Quiébralo!". Dicho y hecho. Aún así Don Blai siguió jugando, pero como él mismo le contaba a su fan club, nunca volvió a ser el mismo.
El equipo era estándar: Fósil al arco o en su defecto Patrón. A mí me daba más confianza Fósil porque, a pesar de atajar con todo el cuerpo menos con las manos (notables paradas de nariz), no le tenía miedo a la pérdida de fertilidad ni al rompimiento de alguna extremidad en una de sus tantas sálidas karatecas. Patrón, por el otro lado, era menos espasmódico, pero las picaba de René Higuita: más de algún partido lo perdimos por sus salidas "con balón controlado". Atrás jugaba yo. Nadie más. Pasaba hombre o pasaba balón (ahora pasan los dos y me dejan el vuelto por el peaje, pero estamos hablando en pasado participio). Grandes patadas. Pero nunca una pelea, estaban muy bien puestas. Después me acompaño mi hermano Cristián, pero sólo cuando la ocasión lo ameritaba: Juaco en la delantera y un equipo contrario armado de gorditos con dos piernas izquierdas.
Arriba iba la "dupla". Jarita y Juaco. Jarita, el Nazareno del gol, le pegó en el mismo partido con un solo tiro a los 3 palos y no fue gol... 2 veces. Yo estuve ahí. Lo bueno de Jara es que, sin contar su nulo poder de definición y mínima capacidad de sacrificio, era muy sucio. Yo le vi patadas tan fuertes, que me causaron envidia: porque no las pegue yo. Juaco era el motor del equipo: digamos motor a pilas Durabell de esos monitos que caminaban tres pasos antes de pararse para caer de lado y que venden en el cementerio para el Día de Todos los Santos. Había que jugar con Juaco. El enganche lento más rápido del mundo. Y la gente se lo compraba, todavía lo hacen.
El comodín era Felipe. De esos días que le dicimos Blai (el Don se lo puso su fan club, el Juaco). "Soy bueno, soy bueno!", decía Bladimir cuando se comenzaba a pasar contrarios, con una velocidad endemoniada. Jugaba mucho. Digo jugaba no porque entrara en la farándula, sino porque un vil y poco probo huaso futbolista de Colo-Colo sucursal Cumpeo (sip, existe y es único) le rompió no se cuantos huesos del pie izquierdo, en un foul descomunal, grabado por su propio padre ("Ooooh, cagó"). La leyenda cuenta que el entrenador del equipo contrario dio órdenes: "Quiébralo!". Dicho y hecho. Aún así Don Blai siguió jugando, pero como él mismo le contaba a su fan club, nunca volvió a ser el mismo.
5 comentarios:
Errata: me puse flaitongo y puse "dicimos", cuando la RAE nos enseña que debe decir "decimos". Culpo a uno de mis vecinos de Talca que decía todo el tiempo "Losotroh tinimoh qui ganal".
C:
nada mas que decir que..
cosas del futbol!!
es genial como uds, pueden agarrar una pelota, pasarlo la raja, liberar tensiones , olvidar rencores, etc.
que tis bien!
cariños
Bladimir me informa por interno que el pie destruido por el insensato campesino era el de la UDI no el del PC.
C:
Otras Aclaraciones
Quien le puso Blai a Don Blai fui yo al decir : "Felipe en vez de cerebro, tiene un Blai en la cabeza", creo que es el unico sobrenombre que he inventado despues de los muchos de los que soy propietario.
Y Claudio, EXIJO que mi nombre sea en negritas.
Eso..
P.D: Es bueno ver los sucesos desde otro angulo, ya que yo juraba que jugaba bien (si oh)
Estimado Esteban:
Gracias por contribuir constructivamente a la historia. En efecto, tu historia tiene más sentido. Por cierto, jugando fútbol eras excelente soldador al arco. Y ya estás en negrita, espero que puedas ahora comentarle a tus hijos que en este blog fuiste "etiqueta".
Un abrazo Patrón, ya se nos viene la reunión.
C:
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