El título lo dice todo. Bueno, no todo, pero muy cerca del todo. 99% del todo. Casi todo. Solo le falta decir que hierbas, y esas me las se yo no más.

viernes, 28 de marzo de 2008

Amigdalitis desgobernante o de como Francisco Frías Valenzuela me cambió la vida

Creo que fueron 10 veces. Del orden de, en todo caso. Es que no podía ser de otra forma, si pronunciar la R era un suplicio en la vida cotidiana; decirlo en frente a una cámara, en frente de 6 tipos mirándote con cara de señor Lápiz en el "parece quese va a equivocar...", en frente del mismo idiota que esperaba hace una hora que pasara la maldita línea para poder ir a comer o por último ponerse algún poncho más arropado que el disfraz de fraile, debería ser para perder la cabeza (o ambas, en algunos casos).
"Desde que lo des... Nope, lo siento, otgra vez". Desgobernar debió haber sido de esas palabras vetadas como el nombre de la polola que te patea porque te puso el gorro con tu mejor amigo y después llamó a Pasiones para contar que estaba esperando un hijo de tu tío que en verdad es tu papá, pero que tiene una enfermedad incurable transmitida por tu perro y la única cura es una transfusión de médula ósea que te dejará lamentablemente infértil.
La escena repetida una veintena de veces llegaba a ser cómica per se: era humor morboso por lo ridículo. Yo me reía a carcajada limpia. Poco sabía yo que el clásico riéte ahora que después te va a tocar es tan inalterable como la ley del infeliz de Murphy.
Cuento corto: C: vestido con pantalones cortos y nada más en un día de invierno, metido hasta las rodillas en un pequeño arroyo en el campo de 4sky. Hora de la imbecilidad, pongámosle 9 de la mañana, aunque pudo ser antes, pero para el fin último de la historia no suma ni resta.
Diálogo corto, pero por amor al arte (o a la estupidez, otro tipo de arte en mi humide y reducida opinión) se me ocurrió decirlo unas cuantas veces más. A un costado, casi toda la sarta de idiotas se preguntaba si tendría frío. Todos, excepto Patrón. Completamente imbuido en el personaje de un Carlos Pinto un tanto rechoncho y malas pulgas, solo fumaba su enésimo cigarro.
Luego de secarme lo mejor posible, noto ipso-flatus la garganta "tomada", como diría la naranja. Para C: eso significa automáticamente Amigdalitis y cama por dos días mínimo más pinchazo de antibióticos en cinco. Seguro, más que un Descartes del ego sum. El tiempo en cama no tuvo sus complicaciones: Patrón y compañía me pasaron a ver no sin antes contarme que se robaban mis comics (sí, mi nombre es Claudio y soy un ñoño, souguat?) para venderlos en la 11 oriente. Yo les respondí (en parte por el sopor de la fiebre y en parte porque me importaba más desestabilizarlos que la pérddia de libros) que yo hacía lo mismo con sus libros de Biología, Religión, Castellano, Matemáticas e Historia. Este último, el rojiazul Francisco Frías Valenzuela fue la causa de la sustracción: 4sky, en una de sus escapadas sin moral, sacó mi mamotreto, y sin ningún tapujo, le puso Tipex (yo digo Tipex, soy de provincia, otro souguat para los que digan licuid o corrector líquido) sobre mi nombre y escribió el suyo tal cual. Dos meses después, en un trabajo en biblioteca, me doy cuenta que su libro tenía las mismas marcas que el mío. "Que raro", dijo C:. A contraluz en la ventana se veía el clásico CFB, y escrito sobre él, la caligrafía kinderesca de 4sky. De picado comencé con las escapadas. Si alguien tiene hermanos pequeños que quieran saber como funciona la clorofila o que es un verso alejandrino, libros con estas respuestas y muchas otras aún me quedan. Creo que también me "sobran" un par de rojiazules mamotretos de Historia.
C:

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