Creo que la manía del caminar viene de memorias e historias de mi papá cuando contaba que caminaba desde el Estadio Nacional (desde el pilucho para ser preciso) hasta la residencia universitaria en Molina, al lado de la Facultad de InJeniería de la Universidad de Chile, en los tiempos del Golpe de Estado. "Con una piedra en cada mano", es la frase que me retumba. Nunca supe porque no llevaba más, si tiene tanta puntería como gusto para las comidas, i.e., ni uno. Eso pudo haber motivado la cuasi-patología de C: del caminar. 4sky puede contar algunas historias de arranques caminantes, desapariciones nocturnas y eteces incluidos. C: tiene buenos recuerdos de tertulias caminadas con tipejos cerca de Plaza Italia, casi por aburrimiento mutuo o acción etílica retardada.
El día estuvo soleado, con visitas conversadas al lar de Vergara. La noche no estuvo oscura, sino muy por el contrario, bien iluminada por los chorromil guats de potencia (esto de conservar energía es del Padre Gatica o sencillamente están gastando los "gastos no mencionados" de Provoste et al.) en todas las luminarias. La idea era celebrar a la Clau Manresa: ya puede usar su diván bien ganado y psicoanalizarme; eso si, lo que resulte de tal intervención, no se lo deseo ni a mi peor enemigo.
"C:, esto queda en Vitacura, a la altura del nueve mil", dijo la Clau.
"C:, esto queda en algún lugar de la Mancha cuyo nombre no recuerdo", entendio C:.
No importa. Con direcciones vagas, comencé el recorrido. Pero lo hice a mí modo, que por ningún lado es el óptimo: comencé a caminar desde Encomenderos con Vitacura hacia arriba, fijándome de no morir en el intento (tengo cierta tendencia al atropello). Hay varias cosas que son distintas mientras más crecen los números: de partida, la cantidad de nombres yanquis en las calles es superlativa, nunca había visto tantas ciudades estadounidenses escritas, una tras otra. Otro item en aumento es también la cantidad de Algo-sushi que pueblan la avenida, como si quisieran llenar a Vitacura de pescado crudo. Buenos restaurantes hay también (no es la idea hablar como Yoda todo el tiempo), lo sé porque entré a un par, solo para ser desilusionado por lo escueto de mi presupuesto. Ya cerca del cinco mil, comienza la invasión de concesionarias de automóviles, una tras otra, que me recuerdan mucho a la Vega Central donde todas las caseritas van a comprar la misma burrada pero en diferente envase. Al final, pasando el ocho mil comienza la partuza de las boîtes de nuit, donde con mi pinta me dejarían entrar para solo limpiar los baños. En La Previa fue la reunión para celebrar a la nueva psicóloga y coordinar su ascenso europeo en los abriles. Luego de dos trigueñas decidí volver, nuevamente a pie. "Si puedo hacer el alé porque no el retur?". Me reí su resto con la calle Las Catalpas por motivos de infancia: si a alguien le han pegado un buen chirlito, imagíneselo con el fruto del árbol ese.
Alguien sabía que L.A. Gear todavía existe?, ya la hacía extinta junto con Brooks y Free pero al parecer el último bastión sigue vivito y coleando. Ya en 11 de Septiembre, dos vetustas señoras intentando de sobremanera parecer quinceañeras les pedían salsa a tres pseudo-pokemones que con grotescos carachos le hacían increíblemente el empeño. La vida te da sorpresas, me dije pasando rapidito y mordiéndome la risa, sin ni una intención de mover el esqueleto.
Ya más cerca de lo común para C:, en Plaza Italia, tres sociates me ofrecían sorbos de Doragua, para los contertulios. "Carretiémosla terrible la cerveza", decía uno al que nunca le pude entender el nombre. Los otros dos, parapetrados en yoqueis, sólo se reían de la falta de equilibrio del tercero. Dos sorbos más tarde, volvía al caminar. En el Paseo Ahumada, nada. En San Diego, la típica viejita que vende maní tostado seguía al lado del paso bajo nivel. En los Héroes, dos "lolas" (estoy siendo generoso) buscaban "conversa". Muerdo la risa de nuevo y sigo caminando. Al fin llego a Vergara de vuelta del Largo tour, pero ni por Pudahuel ni por la Bandera. Probablemente, vi Sanhattan tal como es.
C:
1 comentario:
jejej buena descripción del zoológico capitalino.
saludos
Publicar un comentario