Llegó. Tarde, bien tarde, casi "día del juicio final" tarde, pero llegó.
Casi como pa' una canción de Claude Francois, pero sin el toque romanticón. Es que se demoró por lo menos tres semanas en asomar la cabeza. No es por comparar, porque la comparación es tan buena como el que la hace (o sea, ándate cabrito de mala en este caso), pero conozco mujeres que se arreglan más rápido. Y a Jarita, pero ese es caso a parte (nunca he entendido que cresta hace, pero se puede demorar más de lo que me tomaría resolver un control de la U de algún ramo con nombre artístico del formato Mecánica del Continuo y Ondas, escribiendo con el pie izquierdo mientras balanceo dos platos en cada mano con los típicos bambúes de 2 metros, casi como si estuviera en un circo chino). Es más, pa recibir al míster radiación UV, me puse a cantar (si, si sé, ya lo he dicho varias veces, pero es lo que hay, me pongo FM cuando ando medio contento) Jir cams de san churururu por la Avenue d'Italie, para llegar al trabajo. Miradas de risa me llegaban, aunque no estaba seguro si era por mi entonación rompevidrios (sorry George, no can do 'bout that), por mi cara de felicidad por el excelente Pan con Pan que iba comiendo por la calle o porque ellos andaban contentos al tener un poquito de ese calor que molesta en la espalda y hombros cuando uno anda sobre-abrigado. Un tanto tarde también llegué al Laboratorio, pero esto ya no es sólo culpa mía, sino colectiva (más de uno es colectivo, señores; es decir que para sacarse las culpas, búsquese un cómplice) : en casa de Rata, nos juntamos ayer a pasar el rato, discutiendo tonteras no tan tontas y seriedades para nada serias. La vuelta, con frío de ese que te hace pensar en lo equivocado que están los esquimales, terminó con un C: enojado por la maldita primavera (no pongo canciones de Yuri, pero el subterfugio lo uso igual). Hoy, salió el sol. Tarde, casi como si siguiera la costumbre chilena de no seguir los preceptos normales y llegar a la hora señalada. Decir que el sol es chileno no es tan ridículo: ya la Luna es chilena. Los que saben, chapeau. Los que no, ahí les va el hint: un muy astuto talquino (si, hay un talquino astuto, yo no me meto en la pelea) patentó la Luna en los sesentas. La N.A.S.A le mandó una carta pidiéndole permiso para ir a su "terruño". Claramente, aunque el socio hubiera dicho que no, los yanquis hubieran ido igual. Y ellos probablemente hubieran llegado a la hora señalada. Hoy no lo hice, pero nadie en el trabajo me miró de mala manera. Total, la costumbre hace al sujeto.
C:
Casi como pa' una canción de Claude Francois, pero sin el toque romanticón. Es que se demoró por lo menos tres semanas en asomar la cabeza. No es por comparar, porque la comparación es tan buena como el que la hace (o sea, ándate cabrito de mala en este caso), pero conozco mujeres que se arreglan más rápido. Y a Jarita, pero ese es caso a parte (nunca he entendido que cresta hace, pero se puede demorar más de lo que me tomaría resolver un control de la U de algún ramo con nombre artístico del formato Mecánica del Continuo y Ondas, escribiendo con el pie izquierdo mientras balanceo dos platos en cada mano con los típicos bambúes de 2 metros, casi como si estuviera en un circo chino). Es más, pa recibir al míster radiación UV, me puse a cantar (si, si sé, ya lo he dicho varias veces, pero es lo que hay, me pongo FM cuando ando medio contento) Jir cams de san churururu por la Avenue d'Italie, para llegar al trabajo. Miradas de risa me llegaban, aunque no estaba seguro si era por mi entonación rompevidrios (sorry George, no can do 'bout that), por mi cara de felicidad por el excelente Pan con Pan que iba comiendo por la calle o porque ellos andaban contentos al tener un poquito de ese calor que molesta en la espalda y hombros cuando uno anda sobre-abrigado. Un tanto tarde también llegué al Laboratorio, pero esto ya no es sólo culpa mía, sino colectiva (más de uno es colectivo, señores; es decir que para sacarse las culpas, búsquese un cómplice) : en casa de Rata, nos juntamos ayer a pasar el rato, discutiendo tonteras no tan tontas y seriedades para nada serias. La vuelta, con frío de ese que te hace pensar en lo equivocado que están los esquimales, terminó con un C: enojado por la maldita primavera (no pongo canciones de Yuri, pero el subterfugio lo uso igual). Hoy, salió el sol. Tarde, casi como si siguiera la costumbre chilena de no seguir los preceptos normales y llegar a la hora señalada. Decir que el sol es chileno no es tan ridículo: ya la Luna es chilena. Los que saben, chapeau. Los que no, ahí les va el hint: un muy astuto talquino (si, hay un talquino astuto, yo no me meto en la pelea) patentó la Luna en los sesentas. La N.A.S.A le mandó una carta pidiéndole permiso para ir a su "terruño". Claramente, aunque el socio hubiera dicho que no, los yanquis hubieran ido igual. Y ellos probablemente hubieran llegado a la hora señalada. Hoy no lo hice, pero nadie en el trabajo me miró de mala manera. Total, la costumbre hace al sujeto.
C:
No hay comentarios:
Publicar un comentario