
00:00 hora continental. No tengo idea de la hora insular porque los señores chutes tienen islas para regalar: todavía me sale sonrisa socarrona cuando me acuerdo la portada de los diarios galos luego de la derrota en el mundial del '06, diciendo que los jugadores franceses "retornaban a sus paises de orígen" (eso y que el cabezazo de Zidane "no fue para tanto"... inserte risas aquí). Y a esta hora, justamente, a esta hora, me doy cuenta que pasé todo el día encerrado. O casi todo el día, porque temprano salí para comprar los insumos básicos (dícese Palta, Pan, Pesto y Palta, en ese orden). Ah, Cristina, la palta( oh tesoro natural, secreto escondido a candado de oliva, verde como el verde debiera ser siempre y como debiera ser nunca) no es una fruta... es una nuez.
Lo del encerramiento es cuestión mía: me baja y me baja. No me sale y no me sale no más. Si tuviera tele en el encierro...no, mejor ni me imagino porque puede ser muy tentador. Creo que al final estaría con pelaje Mufasa sin olor franchute eso si, porque decencia (y desodorante) tengo, y psique casi formato elefante del zoológico de Lyon, de esos que a falta de espacio para caminar hacían pasitos de baile en una baldoza, pero mirando fijamente una pared durante sus buenas 5 horas. En todo caso, no llegaría a los extremos elefantísticos: cuenta la leyenda que uno de los elefantes, en medio del encierro carcelario brutal, decidió pasar a mejor (esperamos... por él y su familia de la sabana, no confundir con sábana) vida suicidándose en una fosa de 2 metros de profundidad que en esos lustros se llenaba con agua. Digo "quiso quitarse la vida", porque sacar la trompa no le costaba nada... fue una elección personal, casi existencialista (le voy a decir Gregorio Samsa en mi memoria). Y también me encierro por porfía, aunque tenga opciones: Carola me llamó para ir a "lo de los museos gratis". Idem Rata. Idem cuadrado de Iver. Yo, echado en la cama mirando el techo y rascandome el ombligo como si fuera a encontrar Petroleo Sangriento, pero con menos curitas vivarachos, decidí al final decir paso. Última vez, en serio. Última vez
Lo del encerramiento es cuestión mía: me baja y me baja. No me sale y no me sale no más. Si tuviera tele en el encierro...no, mejor ni me imagino porque puede ser muy tentador. Creo que al final estaría con pelaje Mufasa sin olor franchute eso si, porque decencia (y desodorante) tengo, y psique casi formato elefante del zoológico de Lyon, de esos que a falta de espacio para caminar hacían pasitos de baile en una baldoza, pero mirando fijamente una pared durante sus buenas 5 horas. En todo caso, no llegaría a los extremos elefantísticos: cuenta la leyenda que uno de los elefantes, en medio del encierro carcelario brutal, decidió pasar a mejor (esperamos... por él y su familia de la sabana, no confundir con sábana) vida suicidándose en una fosa de 2 metros de profundidad que en esos lustros se llenaba con agua. Digo "quiso quitarse la vida", porque sacar la trompa no le costaba nada... fue una elección personal, casi existencialista (le voy a decir Gregorio Samsa en mi memoria). Y también me encierro por porfía, aunque tenga opciones: Carola me llamó para ir a "lo de los museos gratis". Idem Rata. Idem cuadrado de Iver. Yo, echado en la cama mirando el techo y rascandome el ombligo como si fuera a encontrar Petroleo Sangriento, pero con menos curitas vivarachos, decidí al final decir paso. Última vez, en serio. Última vez
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