Eran como las 3:14.
Lo dice fehacientemente la foto de la gauche, pero no la gauche caviar por siaca (acá somos de la gallá). Nótese el parecido con la insigne van de Scooby-Doo, pero probablemente esta huela un tanto mal comparado a la Mistery Machine, si es que un dibujo animado puede oler (yo siempre creí que Pig Pen era pestilente, pero parece que no lo es en segundas reflexiones).
De vuelta de la multifête de Pelao y la Jeanne en el Bar de la Amistad, por ahí por los Parises pero bien pa'dentro decidimos seguir la jarana. En la caminata hacia el Canal Saint Martin, que está un poco más pa'dentro (no me pregunten direcciones porque no nací para ubicarme... en realidad soy un desubicado), perdimos el metro. Perdimos varios en realidad, en parte por nuestra nula capacidad de afrontar la derrota a manos del sistema público de transporte y en otra parte por lentitud de los comensales. De a poco comenzamos a perder parte de los contertulios (es la vejez, es la vejez me repetía), para quedar solo 5 valientes, intrépidos, corajudos... pa' que exagero: los con más sed.
De vuelta de la multifête de Pelao y la Jeanne en el Bar de la Amistad, por ahí por los Parises pero bien pa'dentro decidimos seguir la jarana. En la caminata hacia el Canal Saint Martin, que está un poco más pa'dentro (no me pregunten direcciones porque no nací para ubicarme... en realidad soy un desubicado), perdimos el metro. Perdimos varios en realidad, en parte por nuestra nula capacidad de afrontar la derrota a manos del sistema público de transporte y en otra parte por lentitud de los comensales. De a poco comenzamos a perder parte de los contertulios (es la vejez, es la vejez me repetía), para quedar solo 5 valientes, intrépidos, corajudos... pa' que exagero: los con más sed.
Como a falta de pan buenas son las tortas, cambiamos el vil y putrefacto metro por algo más adrenalínico: la velib, que son bicicletas "arrendables". La mía estaba buena, forreable (antes de que se sonroje, forrear es el jueguito de cabro chico en el cual uno rayaba la acera dejando apretado el freno trasero, ergo la rueda posterior se trancaba haciendo que el caucho se calentara y se pegara al pavimento) y con menos peso porque algún banlieusard le voló el canastico metálico. Al final, luego de los compatriotas lograran entender como poder los códigos y demases, nos fuimos en busca del famoso canal. Volver a andar en bici es como dice el ufemismo. El problema está en que a pesar que la memoria muscular vuelve, se demora. Algún pencazo me di. No muy grave: no hubo fractura de coxis o dolores de cartílago. Cuando todos estuvimos prestos, nos fuimos en filita india por las ciclovías (sip, existen y son únicas), M dirigiendo el camino, Carola cerrando la patrulla. Lo bueno de ese trayecto es que era en bajadita. Me acordé las bajadas del Cerro la Virgen en Talca (las subidas también, pero esas eran en auto dirección mirador con motivos menos "deportivos"), salvo que esta vez no llegaba a mi casa y no estaba en condiciones de hacer piruetas (casi pierdo el equilibrio al tratar de saltar de la acera a la calle, mea culpa y del tipo que se le ocurrió hacer las bicicletas en plomo hiperdenso). Ya en el canal encotramos más corajudos coetáneos coterraneos: parece que la noche parisina da sed. Y más si uno se pega un pique en bicicleta nocturna.
1 comentario:
Y esa mistery machine, dónde estaba? Nunca caché.
Oye, y muy bueno el pique en bici, y gracias a Draltan y a Gustavo que a la vuelta nos llevaron haciendo spining...se pasaron!
Besos!
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