"Soy una máquina"
Por esta semana y las que vienen ese será mi grito de batalla (no batalla, porque la única vez que he peleado fue a patadas con un tipo que también se llamaba Claudio cuando aun no tenía peloenpesho ni cadenadioro). Todo se reduce a terminar la famosa y jamás bien ponderada tesis a.k.a. "elemento cortopunzante volátil no comestible". Esto es porque no me tinca muy comestible el mercurio que usaba en Juanito, a pesar de que cuando chico me comí unas bolitas de Hg cuando rompí un termómetro... mmmm makes sense. Hay que ponerle shala cual chofer de Matadero-Estadio (todavía existen espero, sino no como llego a mi casa desde el teminal?), porque motivos para volver a Chile luego hay muchos e importantes. Principalmente arrancar del olor, que persigue y expande. Si alquien vio 28 días, me entiende (salvo que el olor es más malo que la película). Hay que dejar todo listo: entregar departamento (si es que puedo desalojar a La Máquina) lo más cercano a como me lo entregaron, cosa que parece un tanto alejada de la realidad; entregar tesis, cosa que parece bastante cercana a la fantasía, pero de milagros vive el alma (muerete de envidia Escribá de Balaguer, tírate una tautología de esa calaña) y entregar regalos de despedida, cosa que verdaderamente es una quimera, porque los regalos son botellas de pisco que mágicamente (última referencia que hago al Mago Oli) se evaporarán (todos los puntos pa' la Marce). Lo importante es no fundirme, porque o si no esto no avanza. Ahí entran a jugar los Patanes, nueva sección comando de la Asefe en pleno, encargada de no parar el jugo. Parte de ella se trasladó a Chile, dícese M y Carola. Espérenme que ya llego.
Falta poco.
C:
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