El título lo dice todo. Bueno, no todo, pero muy cerca del todo. 99% del todo. Casi todo. Solo le falta decir que hierbas, y esas me las se yo no más.

martes, 11 de noviembre de 2008

Vueeeeeeeeeeelta o de como desempolvar octetos

Voy a comenzar al estilo Barack Hussein (no le pongo link porque el socio tiene de sobra y porque no me gusta colgarme de la fama de otros, salvo la de Taldo y del Mago Oli, pilares fundamentales de tanta tontera junta que puede encontrar, más menos, por acá): Si se puede. Ojo (y oreja, esternón, píloro, cabeza, hombro, pierna, pie, pierna-pie diría Rata) que estoy seguro que sus asesores copiaron el eslogan del grito de batalla (perdida, pero quien lleva la cuenta... quizá Solabarrieta) de la selección de fútbol de Bolivia.

Si se puede. Se puede volver a escribir/perder tiempo/gastar energía hidroeléctrica/tomar café de manera descarada hasta crear úlceras que luego serán tema de discusión para volver a escribir en este blog. Yo ya creía que no iba a volver, en parte porque soy penca y en parte porque la parte que no es penca, en verdad es repenca. Soy penca completo. Pero no Dinámico (ojalá fuera Dinámico... con jugo de Frambuesa). Al final volví no más. Que se le va a hacer. No digo que me quede mucho rato por acá, pero mientras tanto puedo dar juguito (nuevamente, no de Frambuesa).

Para los que quieran saber los vericuetos que sigue C: (y que menos mal que no salen acá: no porque se vayan a horrorizar con la cantidad de sandeces que me mando por minuto, sino porque no digamos que mis periplos son como la camara viajera de Don Francis, muy a pesar de la semejanza que salta a la vista... o creen que me dejo barba porque me opongo rotundamente a la crema de afeitar?), me vine a Chile un rato antes de defender la tesis el 12 de Diciembre por los Parises. Me escapé del lindo clima parisino, ese con el rico frío matinal que enaltece la barbárica costumbre chilena de usar desodorante: antes de subir al metro, perro de ropa en la nariz me parece una buena idea. Me escapé de gastar plata, a pesar de que pagué el departamento del cual usufructa La Máquina, que desde hoy en adelante será llamado Mopet, por motivos de fuerza mayor. A todo esto, Mopet: acuérdate de botar el estantero de la cocina, por favor. Y de decirle a Ratita que me reponga la tapa del WC que rompió (si usted, asiduo lector/a se pregunta como lo hizo, saque un número). Yo le repondré a la vez la silla de playa de su balcón, la envidia de todo becario chileno en París, que me eché debido al exceso de confianza (así le dicen ahora al Smirnoff). Ah, y al final, si puedes (o sea, igual no te cuesta taaaaaaaaanto creo yo), puedes pegarle una barrida el departamento? Un poco aunque sea. Total, desempolvar no cuesta tanto.

C:

2 comentarios:

Unknown dijo...

E-fec-ti-va-mente mi querido Claudito...
desempolvar no cuesta tanto... otra wea es "empolvar", jejeje

C: dijo...

Estimado Iver,

El proceso de empolvamiento es complejo. Es arduo, costoso y sacrificado, pero, como con todas las tareas que nos fueron repartidas desde el inicio de nuestras cortas vidas, con resultados asombrosos. O nunca te comiste un empolvao?... Porque de eso estamos hablando, no?.
Cuidese mijo.