El título lo dice todo. Bueno, no todo, pero muy cerca del todo. 99% del todo. Casi todo. Solo le falta decir que hierbas, y esas me las se yo no más.

lunes, 25 de febrero de 2008

Déjame que yo lo hago o de como cambiarse de casa y no morir en el intento

Gambetta estaba pelado. No "cabeza de rodilla", "cara muy abajo","partido tan malo que se van los espectadores del estadio" pelado. Pelado como venía, con los estantes en el medio de las piezas, con las pelusas en el reborde de las puertas, con las persianas abajo... con eco. También tenía nuevas yayitas, parte del crecimiento, espero: vasos que pasaron a mejor vida (la del reciclaje), pintura pasada a llevar por las múltiples peripecias, uno que otro rayón de parquet cortesía del mueble traidor de Miguel.
Para dejarlo así, vacío cual corazón de mujer desdeñosa, se necesito a los Beatles y un poco de ayuda de mis amigos. Todo se regaló, menos la decencia (pero puede ser tuya, llama ya). Escritorios, fuera; mesas, fuera; bolso de MarioEdo lleno de sus estropajos, fuera. Si alguien tomó sus pertenencias, lo siento, no es mi culpa. Al final pudimos dejar el departamento casi limpio, lo que no impidió a la gente de la agencia immobiliaria de tomar la garantía y morder un buen pedazo para dejarnos con las migajas.
Lo que vino luego, esa es la aventura. Luego de echar la última mirada furtiva para el recuerdo a las piezas y pasillos (baño incluído, pero esa mirada era más de asco), Rata, fiel a su mentalidad de "vamos a todas" me ayudó con el cargamento final. Bajamos por la calle, con tablas, mueble y lámpara como obstáculos adjuntos para hacerlo más interesante, parando de vez en cuando para reírnos de la torpeza y la ingenuidad de la odisea. Tiempo de bajar las escaleras cuando aparece él/ella (nunca lo sabré, Rata está seguro), un/una negro/negra con sombrero de ala ancha y estuco en la cara. Con total seguridad toma el cargamento que Rata lleva y comienza a caminar bajando las escaleras. Me recordaba a la caminata de Malcom-X que Denzel hacía, de trancos largos y son vaiven de patinador. Sólo le faltaba la pluma de ganso en el sombrero (quizá la tenía, quizá no). Soplando, para mostrar el esfuerzo nos dice que hacer para pasar el boleto. "Sí", me dije, "somos idiotas y no sabemos como usar el metro luego de dos años". Mi cara de risa incrédula no acompañaba esto. Luego de dejarnos en el buen andén como él/ella señaló, dijo con la misma seguridad inicial algo del estilo: "última puerta del tren, sino, no funciona; así los dejo". Con un "adiós" rococó se da vuelta y sube las escaleras. No cambia de andén porque nunca quiso tomar el metro, sólo quería ayudar (o perseguir a Rata). Mi cara de asombro debe haber sido comparable a la de risa de Rata.
Mueble gratis encontrado en la calle:0 euros.
Bolsa plástica de basura: 0,20 euros.
Ticket de metro: 1,50 euros.
Ayuda inverosímil de especímen andrógeno (según Rata no): No tiene precio.
C:

2 comentarios:

Unknown dijo...

guatón, hay notado que en tu blog tengo más referencias que ese tal físico inconsistente que publica como C. Falcón????

C: dijo...

Mario, eres lo mejor.
Te haré un blog.
Se llamará Yasta o de como combatir la acidez.
C: